Evidencia paleosísmica del terremoto de Chile de 1730 (Mw ≥ 9) en una antigua laguna costera: una ruptura tsunamigénica, superficial e infrecuente, con posible recurrencia a corto plazo.

RESUMEN
Presentamos la primera evidencia paleosísmica que documenta conjuntamente subsidencia cosísmica e inundación por tsunami del terremoto chileno de 1730 (Mw ≥ 9) y su tsunami trans-Pacífico. En Campiche, una antigua laguna costera de la Región Metropolitana de Chile, datos estratigráficos, sedimentológicos y de microfósiles revelan una lámina arenosa de tsunami que se extiende unos 2 km hacia el interior, interrumpe bruscamente el barro lagunar y presenta un contacto basal erosivo, clastos arrancados y drapes de barro asociados al debilitamiento del flujo. Los cambios acompañantes, desde asociaciones de diatomeas de agua dulce a salobres-marinas, junto con la aparición repentina de restos vegetales tolerantes a la sal, registran un aumento persistente de la influencia de la marea, lo que indica subsidencia cosísmica. Las dataciones por radiocarbono y luminiscencia sitúan su deposición entre 1698 y 1782 CE, en concordancia con los relatos históricos del tsunami de 1730 y con la ausencia de otro evento comparable en el registro escrito. Campiche complementa así los registros del Holoceno medio dominados por levantamiento, mostrando que rupturas someras e infrecuentes que generan subsidencia, no solo terremotos más profundos que producen levantamiento, son una parte integral del comportamiento de la megafalla en Chile central. De forma notable, este archivo paleosísmico, formado durante una breve ventana dentro de una transición marino-terrestre de unos 4000 años y preservado en un margen emergente, semiárido y con baja preservación, sugiere que podría existir evidencia similar en otros contextos desfavorables. La integración del registro de Campiche con datos históricos, geofísicos y geodésicos indica que desde 1730 pudo acumularse un déficit de deslizamiento somero de unos 20 m, coherente con asperidades someras altamente acopladas, el cambio reciente desde estabilidad costera a subsidencia gradual y los intervalos de recurrencia propuestos de 200 a 650 años para grandes tsunamis. En conjunto, estas evidencias sugieren que la Región Metropolitana de Chile se encuentra ahora dentro de una ventana plausible de corto plazo para otra gran ruptura tsunamigénica. Estas conclusiones subrayan la necesidad de incorporar registros paleosísmicos y la interacción entre rupturas profundas y someras, incluidos eventos someros infrecuentes de Mw ≥ 9 superpuestos sobre terremotos más frecuentes de Mw ~8 en zonas más profundas, en los modelos de peligro de tsunami para Chile y para el Pacífico en general.
Presentamos la primera evidencia paleosísmica que documenta conjuntamente subsidencia cosísmica e inundación por tsunami del terremoto chileno de 1730 (Mw ≥ 9) y su tsunami trans-Pacífico. En Campiche, una antigua laguna costera de la Región Metropolitana de Chile, datos estratigráficos, sedimentológicos y de microfósiles revelan una lámina arenosa de tsunami que se extiende unos 2 km hacia el interior, interrumpe bruscamente el barro lagunar y presenta un contacto basal erosivo, clastos arrancados y drapes de barro asociados al debilitamiento del flujo. Los cambios acompañantes, desde asociaciones de diatomeas de agua dulce a salobres-marinas, junto con la aparición repentina de restos vegetales tolerantes a la sal, registran un aumento persistente de la influencia de la marea, lo que indica subsidencia cosísmica. Las dataciones por radiocarbono y luminiscencia sitúan su deposición entre 1698 y 1782 CE, en concordancia con los relatos históricos del tsunami de 1730 y con la ausencia de otro evento comparable en el registro escrito. Campiche complementa así los registros del Holoceno medio dominados por levantamiento, mostrando que rupturas someras e infrecuentes que generan subsidencia, no solo terremotos más profundos que producen levantamiento, son una parte integral del comportamiento de la megafalla en Chile central. De forma notable, este archivo paleosísmico, formado durante una breve ventana dentro de una transición marino-terrestre de unos 4000 años y preservado en un margen emergente, semiárido y con baja preservación, sugiere que podría existir evidencia similar en otros contextos desfavorables. La integración del registro de Campiche con datos históricos, geofísicos y geodésicos indica que desde 1730 pudo acumularse un déficit de deslizamiento somero de unos 20 m, coherente con asperidades someras altamente acopladas, el cambio reciente desde estabilidad costera a subsidencia gradual y los intervalos de recurrencia propuestos de 200 a 650 años para grandes tsunamis. En conjunto, estas evidencias sugieren que la Región Metropolitana de Chile se encuentra ahora dentro de una ventana plausible de corto plazo para otra gran ruptura tsunamigénica. Estas conclusiones subrayan la necesidad de incorporar registros paleosísmicos y la interacción entre rupturas profundas y someras, incluidos eventos someros infrecuentes de Mw ≥ 9 superpuestos sobre terremotos más frecuentes de Mw ~8 en zonas más profundas, en los modelos de peligro de tsunami para Chile y para el Pacífico en general.